Recogemos los mejores testimonios de aquellos que han puestos los cuernos a sus parejas, con los que quizá puedas entender qué lleva a alguien a cometer un acto así

Una relación monógama implica compromiso. Al menos el de no intimar con otras personas. No obstante, muchos de nosotros podemos señalar un momento, ya sea en nuestras vidas o en la de otras personas, en el que esa confianza indispensable se quebró. Quizá nos engañaron, o fuimos nosotros los que pusimos los cuernos. Si alguna vez lo has experimentado, o lo has visto en la televisión o en las películas, la excusa suele ser la misma: “Simplemente… sucedió”. No arregla (ni explica) mucho las cosas. ¿Por qué pasó? Los detalles se suelen ahorrar para no herir los sentimientos de la otra persona.

Sin embargo, un hilo reciente de la comunidad online Reddit está arrojando luz sobre el truculento tema, a menudo envuelto en mentiras y engaños. Los usuarios, hombres y mujeres, contestan a la misma pregunta: “¿Cómo empezó y acabó tu infidelidad?”. Las respuestas demuestran que quien pone los cuernos no suele ver la realidad tan blanca o negra como cabría esperar. Todo tiene sus pegas y matices, hasta la infidelidad. Recogemos los mejores comentarios, que bien pueden servir para no caer en el mismo error o para entender qué puede llevar a cometer un acto que provoca tanto dolor.

Cuando le dije a mi marido que quería el divorcio, intentó destruirme. Intentó que me despidieran y le contó mi infidelidad a todos

La relación ya estaba muerta

"Mi matrimonio era un fracaso. Me casé demasiado joven. Mi esposo era un hombre controlador y sexualmente reprimido. No nos respetábamos”, comienza una usaria harta de descubrir los intentos (sin éxito) de su marido de ligar por internet. Se sentía miserable, hasta que conoció a alguien en el trabajo: "Comenzamos con conversaciones inofensivas, nos hicimos amigos, encontrábamos excusas para mandarnos mensajes fuera del trabajo, empezamos a comer juntos aquí y allá… primero en grupo y luego solo nosotros dos. Pensaba en él todo el tiempo".

La relación ya estaba muerta

"Mi matrimonio era un fracaso. Me casé demasiado joven. Mi esposo era un hombre controlador y sexualmente reprimido. No nos respetábamos”, comienza una usaria harta de descubrir los intentos (sin éxito) de su marido de ligar por internet. Se sentía miserable, hasta que conoció a alguien en el trabajo: "Comenzamos con conversaciones inofensivas, nos hicimos amigos, encontrábamos excusas para mandarnos mensajes fuera del trabajo, empezamos a comer juntos aquí y allá… primero en grupo y luego solo nosotros dos. Pensaba en él todo el tiempo".

Ella sabía que se estaba adentrando en terreno peligroso, pero decidió no detenerse: “Siempre tuvimos cuidado. No hubo contacto físico hasta que un día en su coche se inclinó para ayudarme con el cinturón de seguridad y me besó. Fue lo más increíble que había sentido en mi vida. Durante las próximas semanas cada cena se convertía en una excusa para hacer el amor. Me sentía tremendamente culpable, nunca pensé de mí misma como el tipo de persona que ponía los cuernos. Así que se lo conté a mi marido antes de que el asunto fuera a mayores”. Reaccionó mal, aumentando su faceta de controlador: “Después de que le dijese a mi marido que quería un divorcio, él intentó destruir mi vida. Trató de que me despidieran, se lo dijo a todos mis vecinos y gente de la iglesia, publicó mi infidelidad en las redes sociales, con menciones a nuestros amigos y familiares, y amenazó con pegar a mi amigo. Ese amigo es ahora mi marido y llevamos 10 años juntos. Lo amo más que nada y respeto más que a nadie que haya conocido”. Por último, añade una posdata, por si no había quedado claro: “Comencé porque estaba casada con un idiota y la relación era un desastre, pero terminó bien para mí”.

En su momento, lo justificaba como si tuviese que ponerme a su nivel. Ahora me siento fatal. Se terminó y nunca se lo contaré

Hay quien le echa la culpa a la inseguridad

“No quiero creerlo, pero dicen que una vez has puesto los cuernos no puedes parar, y yo ya he cometido infidelidades múltiples veces. Está mal, lo sé. Pero de verdad amaba a todo aquel con quien fui infiel. No tuvo nada que ver con esa persona, sino con mis propios problemas. Provino de mi inseguridad. No lo hace aceptable, pero es la realidad. Solo estoy siendo honesto”, señala bajo anonimato un usuario.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL