Robo domicilios

   
 
 
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Oleada de robos en domicilios

Según últimas publicaciones del Ministerio del Interior, España está sufriendo una oleada de robos en domicilios. Entre las fuerzas policiales, estos ladrones son conocidos como «murcigleros», porque actúan de noche- y en ambos cuerpos se admite que su actuación se ha disparado en el último año. «Lo cierto es que cada día hay más casos. Es una epidemia extendida en toda España», dice un mando policial. Se trata de delincuentes extranjeros, por lo general, originarios de países del Este y suramericanos. Su objetivo son las casas unifamiliares ubicadas en urbanizaciones de clase media alta de cualquier lugar de España, especialmente en las grandes ciudades y la costa.

«Buscan aquellos domicilios con puntos débiles que les permitan acceder más fácilmente a la vivienda. Una vez que encuentran la casa más asequible a sus posibilidades, actúan sin más», explica un agente del Cuerpo Nacional de Policía destinado a la investigación de este tipo de asaltos.

Lo habitual hasta ahora era que los asaltantes esperaran a que el domicilio estuviera vacío para atacar. Desconectaban la alarma, saltaban la valla y trepaban por los canalones hasta alcanzar la ventana de un piso superior sin protección. Una vez dentro, registraban la vivienda y se llevaban todo aquello de valor que encontraban a su paso, desde dinero, joyas y ordenadores, hasta tarjetas de crédito.

«Sin embargo, los delincuentes se han dado cuenta de que en las casas no suele haber ya mucho dinero y pueden obtener más beneficios, y de una manera mucho más fácil y eficaz, con los dueños de la casa dentro», dice un mando policial. La afirmación, respaldada también por un responsable de la Guardia Civil, contiene sin duda un pernicioso mensaje, pero a la vez constituye el mejor aval de la existencia de este fenómeno y de su capacidad de expansión.

Aunque la irrupción en un domicilio con gente dentro conlleva un indudable riesgo ante la reacción que pueda suscitar el asalto entre los moradores, los atracadores cuentan a su favor, a juicio de los psicólogos, con el factor sorpresa y la impresión intimidatoria que causa un despliegue indiscriminado de violencia.

Por tanto, lo más normal es que las víctimas accedan a todas sus pretensiones. Los «murcigleros» suelen actuar en grupos de entre tres y cinco personas. Van armados y en muchas ocasiones portan mazas, hachas y gatos hidráulicos para reventar las entradas a los domicilios. Una vez dentro, si están sus moradores, éstos son amordazados y maniatados para que no puedan defenderse ni alertar del robo fuera de la casa.

En primer lugar, exigen el dinero y las joyas. Si no consideran suficiente lo que hay conminan a los propietarios la clave de las tarjetas de crédito. Uno de los asaltantes acude en el acto al cajero más cercano y extrae todo el dinero disponible. Se han dado casos en los que incluso se han llevado hasta el banco al dueño de la tarjeta para que él mismo sacara la cantidad.

Por norma general, fijan su objetivo por los signos exteriores de la vivienda. «La ausencia de grandes medidas de seguridad y la presencia de ciertos elementos ostentosos como, por ejemplo, coches de alta gama, son factores que les son muy útiles para intuir el valor del botín que pueden conseguir con el menor riesgo», añade un oficial de la Guardia Civil.

El señuelo del coche. En muchos casos, los vehículos se convierten en el señuelo involuntario que expone la víctima a los delincuentes. En no pocas ocasiones, los asaltantes de un chalet han llegado hasta el domicilio siguiendo a un vehículo lujoso «pinchado» (descubierto) a la puerta de un restaurante o en una discoteca. Cuando los ladrones penetran en la vivienda, intimidan a su propietario para obtener las llaves del coche y, después de desvalijar la casa, se llevan el turismo con todos los efectos valiosos a bordo.

Los investigadores de este tipo de robos, tanto de la Guardia Civil como de la Policía, coinciden en que por lo general las bandas dedicadas a los atracos en domicilios establecen sus objetivos de forma aleatoria por el procedimiento ya citado de explorar los exteriores de las casas.

No obstante, también se han dado casos en que los asaltantes disponían de información desde dentro. Es lo que se conoce en el argot policial como tener «un santo», es decir, alguien que conoce el domicilio y el botín que se puede obtener en su interior, generalmente, por algún tipo de relación laboral mantenida con el mismo. La profesionalidad con la que actúan estos grupos organizados supone un inconveniente para su desarticulación. Van preparados para no dejar rastro de su presencia, tan sólo de su actuación. «Es muy raro encontrar alguna huella tras los robos porque van con guantes y eso impide tenerlos fichados», reconoce un agente policial.

En lo que va de año, la Policía ha desarticulado unos quince grupos de «murcigleros» y, en la mayoría de los casos, ha sido posible la actuación policial, bien porque alguna víctima -muy pocas- les ha podido identificar o porque tras una ardua investigación han podido relacionar las herramientas usadas en un asalto con los desperfectos sufridos en las puertas o ventanas de la casa atacada. Hasta hace cinco años este tipo de robos era casi exclusivamente una especialidad de delincuentes procedentes de los países del Este. Últimamente, sin embargo, se ha detectado también la presencia de «murcigleros» magrebíes, lo que demuestra que esta modalidad delictiva ha dejado de ser una especialidad de un determinado grupo extranjero, lo que preocupa a la Policía.

Por la gran cantidad de nacionalidades detectadas en este tipo de robos violentos -albano-kosovares, ucranianos, rumanos, chilenos, colombianos, marroquíes- los investigadores policiales se muestran convencidos de que el paso de muchos de estos delincuentes por la cárcel alimenta un intercambio de información, a través del cual «cada vez más “choros” se inclinan por estos atracos», según un responsable policial.

Recomendaciones básicas

  • Compruebe que puertas y ventanas están bien cerradas.
  • Cierre la puerta siempre usando la llave, no sólo con el resbalón, puesto que así pueden abrirse fácilmente.
  • Instale en su vivienda una puerta blindada. Si su puerta no es blindada, procure que tenga, al menos, dos puntos de cierre, y que no exista hueco entre la puerta y el suelo. Refuerce la parte de las bisagras con pivotes de acero y ángulos metálicos que impidan apalancar la puerta. Instale mirillas panorámicas.
  • Valore la posibilidad de instalar dispositivos electrónicos de alarma.
  • No deje nunca las llaves escondidas en el buzón, macetas, caja de contadores, etc., ya que pueden ser localizadas con relativa facilidad por los ladrones.
  • No deje las persianas completamente cerradas, es un signo evidente de ausencia.
  • Si vive fuera del casco urbano un buen alumbrado exterior y un perro, convenientemente adiestrado, son útiles medidas de disuasión.
  • No duerma con las ventanas abiertas si no cuenta con medidas de seguridad.
  • Deje ropa tendida en caso de ausencias que no sean muy prolongadas.
  • No desconecte totalmente la electricidad. El timbre de la puerta desconectado es un indicio de ausencia.
  • No deje dinero, joyas ni objetos valiosos en el domicilio.
  • No deje objetos de cierto valor en terrazas sin cerramiento.
  • Anote el número de serie de los electrodomésticos, aparatos de fotografía, vídeo y similares.
  • Fotografíe las joyas y otros objetos valiosos.
  • No comente su ausencia ni su duración con desconocidos, ni deje mensajes avisando de la misma en el contestador.
  • En ausencias prolongadas pida a un vecino que colabore con usted por medio de la recogida del correo, comprobación del estado de la vivienda, encendido ocasional de alguna luz, conexión de radio o el televisor, etc. Deje un teléfono para que le localicen en caso de emergencia.
  • No abra mediante el portero automático a desconocidos. Compromete su seguridad y la de sus vecinos. Los vendedores, operarios de servicios de agua, electricidad, gas, tienen obligación de acreditarse y usted puede verificarlo telefónicamente. Si en la tarjeta del empleado figura un número que no es el oficial, desconfíe.
  • Haga una buena elección de los empleados de servicio doméstico. Si estas personas han tenido acceso a las llaves de entrada a la vivienda, al cesar en sus servicios, cambie los bombines.
  • En plazas de garaje comunitarias, donde el cierre de la puerta se acciona por medio de un temporizador, espere hasta que se haya cerrado para evitar que alguna persona aproveche para entrar.
  • No concierte citas en la vivienda con personas desconocidas, especialmente si el contacto se ha establecido mediante teléfono, Internet, u otro medio que facilite el anonimato.
  • Ante la presencia de marcas en las puertas o portales, o ruidos no habituales en casas desocupadas, avise al Cuerpo de Seguridad competente en la zona, si es la Guardia Civil llame al teléfono 062 o en cualquier caso al 112. Recuerde tomar nota de cualquier cosa o vehículo sospechoso.
  • Si el piso ha sido comprado a otro propietario, o si es de nueva construcción y han tenido acceso varias personas, es aconsejable cambiar el bombín de la cerradura.
  • Antes de abandonar la vivienda compruebe la presencia de cualquier persona que no inspire confianza.
  • Anote los datos de los vehículos y/o personas que merodean por los alrededores de la vivienda.
  • Es conveniente contratar un seguro, especialmente en caso de tener objetos de valor.

Recomendaciones en caso de robo

  • Mantenga la calma y no entre en la vivienda ni toque o mueva nada que pudiera haber sido manipulado por los ladrones.
  • Avise al Cuerpo de Seguridad competente en la zona, si es la Guardia Civil llame al teléfono 062 o en cualquier caso al 112
  • Al formular la denuncia presente documentos justificativos de los objetos robados, como facturas, fotografías, etc.
  • Solicite un justificante de la presentación de la denuncia.

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